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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Quique Hrabina, la película


No llega a los cines porque no queremos. Pero sabemos que arrasaría boleterías, mostradores, vendedores de pochoclos y todo lo que se le ponga adelante. 
Nos debíamos la película de este superhéroe que cómo único superpoder tuvo su transpiración. Empapaba la camiseta de Boca y el Jugador Nro. 12 se rendía a sus pies, lo aclamaba, lo vivaba.... lo aplaudía y le daba más fuerzas para seguir luchando contra los villanos de turno.
Deuda saldada. Acá está "Quique Hrabina, la película". 3D... 3Dientes menos.

viernes, 8 de mayo de 2015

Patada de Hrabina a Claudio García 1991


2 de junio de 1991, Bombonera. Boca puntero recibe a Racing escolta promediando el Clausura en un duelo clave para empezar a definir el ganador del torneo y la clasificación a la final de la temporada 90/91, Partido jugado un lluvioso domingo por la mañana y que terminó en triunfo paliza 6-1. 
Pero que el resultado no nos confunda. El partido fue palo y palo y bastante chivo, sobre todo en el primer tiempo. Momento en donde se da este temerario (?) cruce de Hrabina para cortar una entrada a fondo del Turco García. El partido estaba 1-0 y por aquellos minutos nadie pensaba en una goleada. Así que el arco de Boca se defendía a capa y espada. Como debe ser.

martes, 28 de abril de 2015

Patada de Giunta a JJ Borrelli 1991


27 de febrero de 1991, Bombonera. Boca recibe a River abriendo la primera fase de la Copa Libertadores. Grupo compartido con los equipos bolivianos Bolivar y Oriente Petrolero y que tendría una apasionante definición (?). Pero ese es otro tema.
Aquella noche Boca terminó el primer tiempo 3 a 1 abajo en el marcador. Y para la segunda parte, aparte del empuje del Nro. 12 a puro aliento fue necesario empujar a River contra su arco. A base de centros pero también a base de patadas como la del video. Este hachazo de Blas merece todo nuestro reconocimiento. No sólo por haberle sacado las ganas de vivir (?) al mejor jugador visitante, sino por sus consecuencias psicológicas. Fue aplicada en el momento justo cuando River trataba de toquetear para enfriar el partido. Error. Con Giunta en cancha nadie toquetea.

jueves, 24 de julio de 2014

El Passucci Guillermo


17 de junio de 2004, estadio Monumental. Boca derrota a River por penales en las semifinales de la Libertadores tras perder en los 90 minutos 2 a 1. Bajón (?). Dato importante para que el simpatizante millonario trate de tapar el sol con las manos. De todas maneras alguien les tiene que decir que en aquel entonces los goles de visitante no valían doble sino hubiera sido todo mucho más relajado. Pero no a lo Boca. Como mas nos gusta a nosotros y les duele a ellos.
La cosa es que en ese momento de extrema confusión, de puro festejo y descontrol, donde ninguno de nosotros recuerda exactamente qué estaba haciendo, apareció alguien con el suficiente rapto de lucidez para decir una gran verdad. De esas que tanto nos gustan.
Vaya desde aqui nuestro homenaje al Passucci Guillermo. Porque trabar de cabeza no sólo se puede hacer dentro del campo de juego. Diciendo verdades afuera también.

martes, 22 de julio de 2014

Patada de Serna a Saviola 2001


8 de abril de 2001, Bombonera. Por la fecha 10 del Clausura 2001 Boca recibe a River y le gana 3 a 0. Goleada que significaba un duro traspié para aquel River puntero, al punto que a partir de ahí, se desmoronó permitiendo que San Lorenzo lo pasara y le arrebatara el título.
Pero aquella tarde, recordada por el Topo Gigio de Riquelme ante el Palco Presidencial, Serna pegó una de nuestras patadas favoritas aplicadas contra jugadores de River.
A los 36 minutos del primer tiempo, Chicho persigió a Saviola y se lanzó a despejar pelota y humanidad. Todo junto. Duro, áspero, contundente... perfecto (?). Como corresponde. Como manda la historia de un volante central boquense. 
Serna jugó los 54 minutos restantes con la guillotina de ser expulsado sobre su cabeza pero se bancó como un león la media cancha. Un verdadero león. Nada de inventos mediáticos con el ano roto (?).
No queremos hacer apología de la violencia física. Pero sí queremos tener siempre estos jugadores en nuestro equipo. Tipos que sean capaces de pegar una patada así si la situación lo requiere. Que tengan la personalidad para hacerlo.
De esta manera, la patada de Serna a Saviola ingresa en nuestro Salón de la Fama junto a otros guadañazos hermosos como el de Hrabina a Troglio, Krupo a Montenegro, Passucci a Gareca y Passucci a Amuchástegui
Bien por el Passucci Serna que transpiró siempre nuestra camiseta e impuso todo el rigor y sacrificio para defenderla. En todas las canchas y ante todos los rivales. Jugadores así nos llenan de orgullo verlos en Boca. Porque así jugariamos nosotros.
Sin embargo no todo es color de rosa. Lamentamos comunicarle a Chicho que, aunque su patada nos parezca brillante y se haya ganado un luga en nuestros corazones, el puesto número 1 está muy bien custodiado y fuera de toda discusión.

martes, 6 de mayo de 2014

Squeo en auriazul 1977

4 de diciembre de 1977, Bombonera. Por el torneo Nacional 77, Boca recibe a Cipolletti de Río Negro y le gana 4 a 1, en lo que iba a ser el segundo partido oficial de Carlitos Squeo con la azul y oro. El primero, con Quilmes unos días antes, no fue el debut soñado ya que se iría expulsado a los 30 del segundo tiempo.
Pese a semejante extreno y venir proveniente de Racing, su recibimiento y despedida en la Bombonera aquella tarde con Cipolletti fue a puro aplauso. ¿Motivos? Dejar la vida defendiendo nuestra camiseta. Ir a todas las pelotas como si fueran la última. Con algunos excesos, es verdad, pero nada que el hincha de Boca no pueda perdonar si ve que la azul y oro es honrada a pura transpiración.
Este tipo de jugadores son siempre bienvenidos a nuestro equipo. Aún con limitaciones técnicas y excesos, los queremos de nuestro lado porque nos garantizan vernos reflejados a nosotros. Y lo más importante, nos da la tranquilidad que nuestra camiseta, nuestra identidad y nuestra historia son respetadas.
Fuente: revista El Gráfico número 3035 correspondiente al 6 de diciembre de 1977.

lunes, 21 de abril de 2014

El Passucci Patrón Bermúdez


3 de septiembre de 1997, Bombonera. Boca recibe a Cruzeiro de Brasil por la Supercopa y lo derrotó 1 a 0 en la que iba a ser la última edición de aquel torneo continental.
Pero aquella noche sucedía algo bastante más relevante. Tenía su bautismo de fuego con la azul y oro Jorge Bermúdez. Un marcador central nacido en Colombia, proveniente del fútbol portugués y con cero arraigo a la historia de Boca. Un don nadie en aquel momento podríamos decir.
¿Y cuánto le demandó al Patrón entender de qué se trataba esta historia nacida en 1905? Apenas 6 segundos. Según Closs 8 segundos. Pero el cronómetro en la pantalla no deja margen de duda. Movieron del medio y ni bien los brasileros intentaron pestañear salió Bermúdez del fondo a cortar por lo sano. Como debe ser.
El Patrón jugó un muy buen partido e hizo el gol del triunfo con un cabezazo furibundo en las narices de Dida, pero aquella jugada a los 6 segundos es con la que nos queremos quedar. Porque es muy simbólica para nuestra forma de ver.
Hemos visto y vemos a jugadores que necesitan meses y meses de adaptación. Algunos, años. Jugadores que deambulan 40 o 50 partidos como titulares y jamás terminan de entender que si las cosas no les salen hay que arremangarse y hacer respetar la camiseta de Boca con esfuerzo. Tipos a los que evidentemente no les sale en forma espontánea transpirar nuestra camiseta.
Por eso casos como el del Patrón merecen toda nuestra admiración y respeto. Tipos que no necesitan seis meses de adaptación sino seis segundos. Que llevan adentro el fuego sagrado necesario para ponerse nuestros colores. Tipos hechos a la medida de Boca. Condición para la cual Bermúdez nos demuestra que no hace falta nacer en el Argerich o vivir toda la vida en Iberlucea y Suárez. Sólo entrar al campo de juego y dejar todo por nuestra camiseta. Como hizo siempre Bermúdez. El Passucci Patrón Bermúdez.

martes, 7 de enero de 2014

Así debe jugar un 2 de Boca: Flaco Schiavi vs Racing 2012


25 de noviembre de 2012, Bombonera. Boca derrota claramente a Racing 3 a 1 en un partido correspondiente al Apertura 2012 y que en la previa pintaba complicado dado la cantidad de delanteros de buen pie que alistaba la Academia para salir a jugarle a Boca.
Pero teniendo un 2 como el Flaco Schiavi, rápidamente se acomodan las cosas. ¿Cómo? Muy fácil. Haciéndoles sentir a los rivales el rigor de enfrentar a Boca. Así tienen que jugar nuestros marcadores centrales. Con perdón del peruano Meléndez y de Juan Simón.
Es por eso que esta clase de jugadores como el Flaco son ídolos, se meten en nuestros corazones y se retiran siempre ovacionados por toda la Bombonera. Por hacer respetar la camiseta de Boca poniendo todo lo que esté a su alcance. Y un poquito más también,
Gracias al Passucci Matias3K

domingo, 17 de noviembre de 2013

Hrabina va al arco 1987

26 de abril de 1987, Bombonera. Boca recibe a Independiente en la penúltima fecha del campeonato 1986/87. Partido a todo o nada para mantener la ilusión y llegar a la última fecha con chances de dar el zarpazo y dejar sin nada a Rosario Central. Después de varios años, Boca peleaba en serio la posibilidad de salir campeón.
Cancha hasta las manos, mucho barro por la lluvia y minutos finales que fueron una verdadera locura. El Rojo se pone 2 a 1, Boca le tira la cancha encima, lo va a buscar y una media vuelta de Dykstra termina en penal que Comas cambia por gol.
El 2 a 2 mataba las ilusiones de ambos y casi en tiempo cumplido y negándose a bajar la cortina, Boca se tira a ganarlo. Pero jugado en ataque y con el bendito achique de Menotti como arma de autodestrucción defensa, queda mal parado y recibe una contra letal. Independiente se pone 3 a 2 casi sin más tiempo por jugar. Es el final de un sueño. En medio de semejante volcán que era a esa altura la Bombonera, un Gatti sacado pide offside, protesta de más y es expulsado por Calabria. 
Ya agotados los cambios fue el Ruso Hrabina quien se calzó el buzo del Loco y se ubicó en el arco de Casa Amarilla para terminar atajando. La personalidad y el sacrificio de Hrabina no la vamos a descubrir nosotros. Pero sí vamos a recordarlos por siempre en nuestros corazones. Y en acciones de este tipo, que a algunos le podrán parecer chiquitas, quedan demostrados los tipos que ponen a Boca por sobre su figura.  Con jugadores así, hasta la derrota más dolorosa se hace más llevadera.
Al Ruso ya lo vimos trabar de cabeza, repartir murras, sacarle las ganas de vivir a Troglio (?) y hoy queremos remarcar su vocación de servicio al equipo yendo al arco en un partido que era una brasa hirviendo. No cualquiera lo hace. Y el Quique lo hizo.
Fuente: revista Sólo Fútbol.
Gracias al Passucci José Luis Pelosi

martes, 5 de noviembre de 2013

Qué clase de tipo era el Rata

Muchas veces fantaseamos con trascender nuestra condición de hinchas de Boca y poder jugar vistiendo la azul y oro. Dentro de esa fantasía nos preguntamos siempre cómo nos comportaríamos. ¿Nos sería posible domar al temperamento y actuar como un profesional? La duda existencial, incluso va más allá. ¿Es obligatorio domar el temperamento?
La primera respuesta, la que sale con el casette puesto, es que todo jugador profesional tiene responsabilidades que no puede descuidar y es ahí donde el hincha tiene que empezar a dejarle lugar al jugador. Perfecto. ¿Pero qué pasa con los tipos que no dan por perdida esa batalla interior? A esos tipos los queremos siempre en Boca. Siempre.
Y uno de esos tipos es sin dudas Antonio Ubaldo Rattín. Hincha de Boca y Passucci que se dio el gusto en su carrera de vestir únicamente la camiseta de Boca. Y en sus ratos libres la de la selección Argentina.
Y si algo caracterizo a Rattín, como buen hincha de Boca, fue mostrar esos rasgos en los que se sostiene el espíritu boquense. Por ejemplo, enfrentar la adversidad. ¿O cómo se explica que un tipo pida especialmente que lo dejen marcar a Pelé?
Rattín tenía un espíritu boquense indomable, furioso. ¿O acaso se imaginan a un hincha de otro equipo desafiando a la reina y a la bandera de Inglaterra en el mismísimo Wembley? No señor. Tenía que ser un hincha de Boca. Uno de esos que a nosotros nos llena de orgullo que jueguen muchos años en Boca.
Hoy actitudes como la del Rata en Wembley seguramente serían juzgadas a rabiar por paneles repletos de periodistas devenidos en jueces. Pero esas actitudes sinceras las valoramos mucho.
O actitudes como la de saltar a defender a Boca siendo DT de un equipo que acababa de jugar contra Boca. Rattín se sentía primero hincha de Boca y luego DT de quien sea.
Rattín es sinónimo de Boca. Y tipos como él, sin hipocresías, sin grises, a todo o nada, han ayudado a construir la grandeza del club que tanto amamos.


Fuente: revista Super Fútbol correspondiente a junio de 1987.

Fuente: revista El Gráfico número 3007 correspondiente al 24 de mayo de 1977.

Fuente: libro "100 años de multitud" de Rosatti

martes, 13 de agosto de 2013

El Passucci Antonio Roma

3 de octubre de 1965, Bombonera. Por el torneo de Primera División Boca recibe a Estudiantes y el triunfo cómodo 2 a 0 con goles de Norberto Menéndez y el Pocho Pianetti, de repente, se complica. Descuenta Bilardo a los 39 del segundo tiempo y sobre la hora Tarzán Roma debe jugarse su integridad física para evitar el empate pincharrata.
Roma termina lesionado gravemente, deja su lugar a Osvaldo Pérez y más allá de convertirse en el primer jugador reemplazado en un partido oficial de Boca, nos demuestra cómo debe defenderse la camiseta de Boca. Tirándose de cabeza si es necesario. Así queremos a nuestros jugadores. Nos enorgullece porque en estas actitudes nos vemos representados nosotros, los que alentamos desde afuera.
Tarzán será recordado siempre por su penal atajado a Delem y por su extensa trayectoria en el arco boquense. Y está muy bien que así sea. Pero estos gestos, para algunos simples anécdotas, son los que se graban a fuego en nuestros corazones.
Fuente: libro "100 años de multitud. Historia de Boca Juniors. III-Del cincuentenario a la crisis (1956-1984)" de Horacio Rosatti

Gracias a los Passuccis de Historia de Boca

domingo, 12 de mayo de 2013

El Passucci Insaurralde

Que un jugador de Boca trabe con la cabeza es una de las cosas que más nos puede llegar a emocionar. Pero si va a trabar con los pies, también nos conmueve que vaya con la autoridad suficiente como para ganar la pelota, obvio, y al mismo tiempo desmoralizar al rival. Las dos cosas juntas. Si a eso le sumamos entrar tan a fondo como para pinchar la pelota, estamos con condiciones de decir que un nuevo Passucci ha nacido. El Passucci Insaurralde.
Así tiene que trabar un jugador de Boca. Ninguna concesión a la hora de enfrentar a un tipo que pretende desbordar y meterse en el área boquense. Bienvenidos los tapones del Passucci Insaurralde aquel domingo 20 de mayo de 2012 en cancha de Racing. Porque los triunfos 2 a 0 en Avellaneda, van y vienen. Ese tipo de actitudes y compromiso, no. Es lo que nos hace únicos en el mundo. Larga vida y todo nuestro reconocimiento al Passucci Insaurralde.

martes, 18 de diciembre de 2012

El Passucci Krupo

¿Qué haría cualquier Passucci para evitar que le hagan un gol a Boca? ¿Y qué cosas seríamos capaces de hacer si ese probable gol a Boca es de River? La Passucci no avala la violencia, pero tampoco avala que un jugador de River se vaya sólo con pelota dominada hacia el arco de Casa Amarilla. Así que no nos queda otra que rendirnos ante el Passucci Krupo por lo hecho aquel domingo 26 de marzo de 2006 cuando decidió inmolarse para evitar la derrota en un superclásico. Porque ese contragolpe millonario hubiera puesto las cosas dos goles abajo y bastante más difíciles. Aunque con River enfrente, nunca se sabe...
El Passucci Krupo corrió más de 30 metros para dar alcance a su presa. Los corrió a toda velocidad y empujado por el Nro. 12 para cortar de raíz ese peligroso avance. Y cuando lo tuvo a tiro, nada de camiseteos o agarrones tibios. No señor. Ni siquiera un tackle que deje la mínima posibilidad al rival de escaparse con vida. Patada voladora a cortar por el medio y a otra cosa.
La corajeada del Mellizo buscando el penal en tiempo cumplido y el empate de Palermo fueron posibles sólo por el accionar kamikaze de Krupoviesa. A partir de ese día, el Passucci Krupo.

miércoles, 31 de octubre de 2012

El Passucci Mouzo

Boca tiene muchos ídolos. Hay para todos los gustos. Los tenemos surgidos de las inferiores o comprados a otros equipos para que con la azul y oro escriban las páginas más gloriosas de nuestro club y de sus vidas.
Tenemos ídolos argentinos, uruguayos, paraguayos. La nacionalidad es lo de menos. A nosotros no nos preocupa en absoluto en que país pudo haber nacido la persona que transpire nuestra camiseta.
Tenemos ídolos arqueros, defensores, mediocampistas y delanteros. De los que traban de cabeza como más nos gusta a nosotros pero también de los que la pisan y meten un cambio de frente de 40 metros al pecho de un compañero.
Y en ese altar donde sus nombres y apellidos quedaron grabados a fuego en nuestros corazones, está el gran Roberto Mouzo. Y de Mouzo, no hace falta que vengamos nosotros a contar que es el jugador con más partidos oficiales en la historia de Boca. Toda su trayectoria, su entrega y amor por la camiseta, quedan resumidos en este dramático video. En realidad lo que terminó siendo dramático, fue lo que le pasó al pibe Scaserra aquel domingo 7 de abril de 1985, baleado por la policía en la tribuna visitante de la cancha de Independiente.
Mouzo, presente esa tarde en Avellaneda como un hincha de Boca común y corriente, hizo todo lo que estuvo a su alcance para tratar de salvar una situación que era insalvable. Pero ese gesto, ese luchar hasta el final cuando ya nada tenía sentido, es tan o más importante que sus más de 4oo partidos en Boca.
El tipo que nos defendía en la cancha, saltó a defendernos en las tribunas. Y tipos así, hinchas de Boca, son y serán nuestros ídolos por siempre.

domingo, 30 de septiembre de 2012

El Passucci Schiavi

El corazón de un Passucci no bombea sangre boquense de la nada. Desde sus primeros años de vida, es un corazón que tiene la suerte de escuchar historias y hazañas de Boca. Epopeyas que son leidas o escuchadas de la boca de un padre, abuelo, tío o quien fuere. Un corazón empapado en mística xeneize.
Pero ese corazón, que aprende desde chico lo que es querer a Boca más allá de una derrota o triunfo circunstancial, más allá de que juegue bien, mal o regular, es un corazón que late más fuerte que los demás. Y si ese corazón encima escucha de cerca los latidos de un corazón como el del Tano Pernía, es un corazón que queda inmediatamente preparado para las más grandes batallas. Escuchar el galope del corazón de Pernía es un posgrado en Harvard para un corazón boquense.
El corazón de ese niño que vemos con la camiseta de Boca quedó preparado para defender la azul y oro como corresponde: poniendo todo siempre. Sea un amistoso, un partido de campeonato o una final en Japón. Un corazón al pie del cañón para jugar hasta con apendicitis y ser voz de mando en nuestra defensa.
El corazón del Flaco Schiavi hoy en septiembre de 2012, seguro late tan fuerte como el de aquel niño Rolando que vemos en la foto. Como nuestros corazones, los que siguen y alientan a Boca gane, pierda, empate, juegue bien o mal. Como un corazón Passucci.

miércoles, 29 de agosto de 2012

El Passucci Carlitos

Hay muchas formas de que un jugador de Boca sea un verdadero Passucci. Pero todas tienen algo en común. Trabar de cabeza por Boca. Si partimos de esa premisa, todo lo demás es anecdótico. Que sea crack o rústico, que sea arquero, defensor, delantero o mediocampista. Que sea goleador, asistidor o raspador. Es más, a veces ni siquiera hace falta pegar una patada para ser un Passucci. Y un claro ejemplo es Carlitos Tévez con su actitud tomada el 27 de noviembre de 2003 en cancha de Racing.
Con una lesión a cuestas por aquellos días, su nombre era tironeado por la selección juvenil argentina y por Boca. La primera para una competición que antes era llamada Mundialito, y Boca para enfrentar al Milan en Japón por la Copa Intercontinental. Situación que incluso amenazaba directamente con que Tévez no sea parte del plantel que iba a jugar con los italianos. Una locura.
Aquella tarde, tras el triunfo 2 a 1 a Arsenal y la obtención de la nueva estrella, los festejos boquenses se desataron sin miramientos. Y las dedicatorias a los mismos de siempre, tuvieron que hecerle un lugar a la AFA y más precisamente, a la selección argentina.
Ver a Tévez sentado sobre el travesaño y cantando junto a todo el Nro. 12 “...la selección, la selección, se va a la puta que lo parió...” es otra de las cosas que nos hacen únicos en el mundo. No hay nada ni nadie, no hay ningún equipo en la faz de la tierra que esté por encima de Boca. Así de fácil es ser un Passucci. Como Carlitos.

viernes, 22 de junio de 2012

lunes, 18 de junio de 2012

El Passucci Graciani

Alfredo Oscar Graciani. Apodado “Murciélago”, “Alfil” o simplemente Alfredito, llegó a Boca procedente de Atlanta a principios de 1985. Con la azul y oro se ganó un lugar como puntero derecho y marcó toda una época a fuerza de piques, diagonales y goles. Algunos imposibles de olvidar, como la emboquillada a Corinthians en Brasil por la Libertadores 91, los que le hizo a Newell’s en la hazaña de la Liguilla 86 o cuando Passarella lo corrió y jamás lo alcanzó en cancha de River, una de las tantas tardes que el Nro. 12 llevó más gente a Núñez que el propio equipo local. Segunda fecha de la temporada 1988/89. 
A veces barullero y hasta chocador, Graciani defendió los colores de Boca en 250 partidos oficiales y convirtió 83 goles. Nada mal, más bien todo lo contrario. Y si algo nos demostró el gran Alfredo, aparte de transpirar siempre la azul y oro en una época difícil, es que a veces, a un delantero no le hace falta hacer goles para convertirse en un perfecto Passucci.

27 de julio de 1989, cancha de Vélez. Final desempate de la Liguilla Pre-Libertadores de América para otorgar una plaza a la Copa.


Nota de La Passucci
No avalamos este tipo de agresiones. Pero en caso de no poder evitarlas (?) creemos que es mejor hacerlas como hizo el Passucci Graciani, sin atacar por la espalda ni arañando con las uñas.

domingo, 8 de enero de 2012

Patada de Hrabina a Troglio 1986


Que no avalemos la violencia en ninguna de sus formas, excepto la patada de Roberto por supuesto, no significa que no podamos rendirnos a los pies de un tipo que entendió a la perfección cómo debe defenderse la camiseta de Boca. Transpirándola, dejando todo en cada jugada, y si es necesario, tirándose a trabar con la cabeza. Y llegado el caso, haciéndole sentir todo el rigor a un adversario. Respetamos el Fair Play pregonado por FIFA, pero el fútbol antes que nada, es un juego de hombres. Por lo menos Boca siempre lo entendió así.
El que pagó los platos rotos esta vez fue Pedro Troglio, contra quien no tenemos nada personal ya que conocemos qué club eligió para ir a probarse. Pero Troglio debería haber calculado que con el Ruso Hrabina enfrente, no le iba a salir gratis hablar antes del superclásico sobre los hipotéticos festejos de River por la Libertadores ganada un par de días antes. Quique cruzó como hubiéramos hecho cualquier de nosotros. Despejando la pelota pero tirando encima del rival todo el peso de la camiseta, de la historia, de la Bombonera. Como debe ser.
Si Troglio hubiera medido sus palabras, seguramente le hubiera demandado menos tiempo volver a pararse. Cosa que le llevó un par de intentos tras una mueca de dolor indeleble aquel domingo 2 de noviembre de 1986.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

El Passucci Giunta

La clave para que tipos como Blas Armando Giunta sean palabra santa en Boca, no es pegar un par de patadas. Eso lo puede hacer cualquiera. De hecho, hasta un jugador de River puede querer vender humo y hacerse el loquito.
Acá estamos hablando de otra cosa. De jugar con la camiseta de Boca, tal como juega la hinchada boquense en las tribunas. Dando todo y un poco más. De representar al hincha de Boca dentro del campo de juego. Es muy fácil la ecuación. Una hinchada que alienta incondicionalmente hasta convertirse en un jugador más, que es sinónimo de garra, de pasión, de no bajar los brazos ante la adversidad, quiere ver jugadores con esas características vistiendo la camiseta de Boca. Y el Passucci Giunta era todo eso y algo más. Jugaba con las revoluciones pasadas. Algo que para otras hinchadas que seguramente priorizan lo racional, puede ser criticable por una eventual expulsión. Hay que ser tibios para pensar así eh... Acá priorizamos el corazón por sobre la razón. Y tener en Boca a tipos que piensen así es un honor. Veamos dos ejemplos del Passucci Giunta en acción:

4 de noviembre de 1989, cancha de Huracán. San Lorenzo 2 - Boca 2. Un policía trató de esconder la pelota para demorar la reanudación del juego.

16 de mayo de 1992, Bombonera. Boca no le pudo ganar a Newells y desperdició una gran chance de alcanzarlo en la punta, cosa que empezó a poner el Clausura 92 cuesta arriba. El Pájaro Domizzi habló de más con el partido terminado y tuvo que salir corriendo hacia los vestuarios.

Como vemos, el Passucci Giunta no contempló expulsiones ni sanciones de oficio. Actuó con el corazón. Que otras hinchadas desprecien a esta clase de jugadores no hace otra cosa que confirmar que el hincha de Boca es único. Somos nosotros los que valoramos a los tipos que se esfuerzan, que luchan, que ponen lo que hay poner y nunca se dan por vencidos defendiendo la camiseta de Boca. ¿Por qué? Porque así somos nosotros. Como fue el Passucci Giunta.